31 de diciembre de 2012

Los años del encuentro...

Se va el dos mil doce, ya casi en sus últimas bocanadas de aire.

Leo y releo las publicaciones de los blogs amigos y de los de los amigos de los amigos..en fin, de mucha gente, y se repite en todos nuestro deseo de un mundo mejor, menos crisis, reflexiones y resúmenes de lo vivido durante este año...

Yo no creo que pueda añadir mucho más. Acabo de recibir la llamada de una paciente para desearme felíz noche vieja, y su llamada me recuerda el gran compromiso que tengo.

La medicina cambia muy rápido, cambian las terapias, los diagnósticos, las leyes que la rigen... cambia el sistema, descubren cosas que no podían haberse soñado y otras concluimos que veníamos haciéndolas mal. Sin embargo, hay algo que no cambia y no debe cambiar nunca: El encuentro entre el médico y su paciente.

Esa relación única y extraordinaria que hace que de la puerta para adentro de la consulta, la única ley que prevalezca sea la de "no hacer daño". Ese misterio que acerca a dos seres, el uno confía plena y ciegamente en el otro y éste a su vez hace todo lo posible e imposible por aliviar y ayudar a este. La consulta es ese sitio en el que se desnudan las personas, especialmente por dentro. Es ese refugio donde tenemos el privilegio de trabajar y de ser testigo de los misterios e la naturaleza humana.

Los médicos tenemos el máximo compromiso en mantener inmaculado ese concepto, el concepto del ejercicio de la medicina,  ese valor, pese a los mundos que corren, pese al ruido del pasillo fuera de la consulta.

Mi comienzo del 2013 me llama a la humildad. Me dice que nunca me crea omnipotente. Que lo importante para mí tiene siempre que ser encontrar lo que le pasa al paciente y hacer lo posible por solucionarlo. Esto dentro de una relación cercana y respetuosa, pero sin que caerle bien al paciente sea un objetivo. Recordar que a veces lo que tenemos que prescribir es contrario a lo que el paciente quisiera. Es mi reto, mi reto del 2013: Ser mejor médico. Recordar que la medicina es una vocación y que se espera de mí diligencia y responsabilidad. Que no cierre los ojos o mire para otro lado ante los acontecimientos. Que defienda activamente lo que también consituye la salud de mis pacientes. (Sí, me refiero a acción dentro de las protestas contra el desmantelamiento de los recursos sanitarios en contraposición al despilfarro que sigue desangrando los presupuestos en otro tipo de cosas, a esas listas de espera eternas, a ese desvío de pacientes a la sanidad privada...).

Termino el año estudiando. Aquí en La palma cambió el tiempo otra vez,  está nublado y fresquito. Tengo muy atrasada mi planificación personal, pierdo mucho tiempo (como ahora) divagando y divagando en lo que voy a elegir, en el terror que le tengo a cualquier tipo de guardia, en la evolución de la sanidad, el horario de trabajo, las listas de espera.... pero me siento a la vez afortunada de poder estar estudiando. Lo soy, soy una afortunada de estudiar lo que me gusta y tener la posibilidad de próximamente, especializarme.

Cada año que pasa reempiezo una búsqueda. Me busco en cada día, en la mirada del otro, y a veces surge la magia y me encuentro.



La foto que acompaña a esta entrada es de esas que andan por ahí por internet y pretende ser el acento gracioso que no puedo reprimi, después de estas reflexiones... serias.


:-D

Bievenido 2013. Sé que tengo mucho por aprender... que bueno que  me des la oportunidad con tus nuevos días por descubrir.

Feliz año a todos!!!!!! Gracias infinitas por leerme y por tomarse ese ratito para comentar! Suerte y al toro!

¡FUERZA AHÍ!

1 comentario:

PortoCalem dijo...

Feliz 2013 y mucho ánimo ;)