22 de julio de 2012

Desde La Palma

    Me ha tocado todo a la vez: Mudarme de isla, cambiar de trabajo, despedirme de mis padres hasta quien sabe cuando... y nada de estudiar el MIR.
    Tengo todos los manuales y mis resúmenes del año pasado (los de los dibujitos anti astigmatismo) sobre una cama del cuarto que se supone va a convertirse en "estudio".
El viernes -por fin!!!!- me instalaron mi línea de teléfono...e internet.

    La Palma es "la isla bonita", "la isla verde". Isla de mis antepasados, de mis abuelos, de mi padre... Y no sé si será por eso, o por la energía de la Caldera de Taburiente o por el maravilloso sabor del agua... pero me siento en casa. Me siento felíz.

    Mi tutor del MIR debe estar sacando humo por las orejas: No he hecho simulacros, no respondo los correos, vamos, un ejemplo de buenas prácticas. Y sin embargo tengo esa certeza de que todo va a ir bien, de que voy a empezar a estudiar y va a ser un no parar, un fluir de simulacros y páginas...

    Reempezar en la Mutua me ha sido espeso. Desde que me fuí (soy una súper afortunada por conseguir trabajo en estos tiempos!) hasta ahora, han cambiado tantas leyes, tantos protocolos, tantas prestaciones... pero me levanto en las mañanas...y estoy contenta de ir a trabajar! ¡Soy extremadamente afortunada! (lo sé).

    Estar estas  dos semanitas sin conexión con el mundo exterior, sin saber de noticias económicas, sin poder ir a las manifestaciones, sin hacer nada más que tratar de ponerme al día y aterrizar en un nuevo lugar, me ha demostrado el stress que nos producen los medios. (ojo, no digo que no tengamos razones para estar preocupados y disgustados) Digo que yo he notado una mayor tranquilidad. Sé que tengo que ahorrar, comprar sólo lo necesario, tener el plan más barato del móvil, ahorrar gasolina, cerrar el grifo si no lo utilizo, no tirar nada de comida, llenar bien la lavadora... y cualquier cosa que contribuya a mi ahorro familiar. Sé que tengo el deber moral de manifestarme y decir que no estoy de acuerdo. Pero también sé que hay cosas que yo no puedo cambiar.

    Queda actualizada mi bitacora eventual. Estoy rodeada de plataneras, en el Valle de Aridane. Trabajo en una MATEPSS, y aunque no soy funcionaria, ni de cerca... me han aplicado tdos los recortes... (Vamos, que entre otras cosas tampoco tendré paga extra de navidad). Me gusta mi trabajo, me gusta estudiarlo, reciclarme, me gusta la gente de aquí, la playa, la montaña, el agua.

    ¿Las cosas que no me gustan? Haberlas "Haylas"... Las dejamos para la próxima entrada. De momento los dejo con la imagen de unas piñas en la platanera... (los plátanos de La Palma son los mejores plátanos que he probado en mi vida).




     Felíz semana!

1 comentario:

Guillermo Cabrera Moya dijo...

Pues entre plátano y plátano, manifestación y manifestación...¡disfruta!